Apuntes para un balance

La culminación del año es la excusa para empezar a esbozar un balance, no únicamente de 2013, sino del primer trienio de un Plan de Trabajo colectivo que viene desarrollando el Departamento de Medicina Legal. Se trata de un esbozo, porque es primario y limitado a ciertos aspectos que vale la pena subrayar.

La idea no apunta a la autocomplacencia, aunque sí a estimular las buenas tendencias e identificar tareas pendientes y nuevos desafíos.

Es notorio que se está formando una promisoria masa crítica de profesionales de la Medicina Legal que permitirá desarrollar más y mejor las Ciencias Forenses en el país. Entre ellos, hay que destacar especialmente a varios jóvenes colegas arraigados en el interior del país, lo que tendrá un impacto positivo en el Poder Judicial en el corto plazo. En este proceso resulta fundamental la consolidación del programa de Residencia en Medicina Legal, que desde la región es observado con interés.

También hemos cumplido con las demandas de asesoramiento y apoyo interdisciplinario con otros servicios universitarios.

Esta tarea de enseñanza de grado, posgrado y desarrollo profesional continuo se vio fortalecida con la incorporación de nuevos y calificados docentes honorarios que generosamente comenzaron a colaborar con el Departamento de Medicina Legal. En especial, se han incorporado docentes de diferentes materias del Derecho, se apostó a desarrollar la Odontología Forense y se incrementó el peso de la Psiquiatría Forense, tanto de adultos, como de niños y adolescentes.

Valoramos especialmente la invitación a participar en los cursos de actualización para los médicos forenses de todo el país organizados por el Instituto Técnico Forense, lo que constituye una interacción natural entre la Universidad y el sistema de justicia, cuyo origen en Uruguay se remonta a los propios orígenes de ambas instituciones.

Oportunidades

Asistimos a un momento de oportunidades para la Medicina Legal. Sobre todo si se la concibe como una disciplina orientada a dar respuesta a diversas necesidades de la sociedad, vinculadas a la justicia, la salud y los derechos humanos.

Estamos muy satisfechos con que la Cátedra haya sido convocada desde el Poder Judicial para contribuir a resolver casos complejos y de gran notoriedad pública: desde posibles homicidios seriales hasta crímenes del terrorismo de Estado, pasando por el análisis de los restos del Gral. Leandro Gómez. Lo mismo sentimos frente al trabajo pericial realizado en decenas de otros casos, que no han tenido igual presencia en los medios, pero sí han repercutido hondamente en las personas y las familias involucradas.

También hemos colaborado con diferentes instituciones públicas (MSP, MIDES, MEC, Institución Nacional del Derechos Humanos, ASSE, Instituto Nacional de Rehabilitación, IMPO, AGESIC, entre otros), aportando desde la Academia al encare de problemas concretos de hondo interés social, tan diversos como la discapacidad, el sistema carcelario, el sistema penal adolescente, el aborto y varias otras cuestiones de la legislación sanitaria. Toda esta labor ha sido desarrollada sin el aporte de ningún tipo de recurso extrapresupuestal, en la concepción de que la docencia universitaria no se agota en las tareas de enseñanza intramuros.

A nivel regional e internacional, la Cátedra ha estado presente en los eventos científicos más relevantes, ha contribuido con sus trabajos científicos y ha continuado apoyando los proyectos de integración, colaboración y complementación, entre los que se destaca la Red Iberoamericana de Instituciones de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

Recientemente, nuestro proyecto de extensión universitaria “Medicina Forense, Arte y Piscoanálisis” ha recibido el significativo apoyo institucional de la Asociación Psicoanalítica del Uruguay. Continuaremos desarrollando esta idea innovadora con el aliento de colegas de diversos países que se han interesado.

Algunos asuntos pendientes

Es mucho lo que queda por hacer para posicionar adecuadamente a la Medicina Legal.

La confusión entre las Ciencias Forenses y las fantasías forenses es uno de los problemas a enfrentar, a punto de partida de la penetración pública del “efecto CSI”. El principal problema no es que existan programas televisivos de divulgación en Criminalística o en Medicina Forense que exageren en más los resultados esperables. El mayor problema es el avance de una concepción en que la tecnología todo lo puede y en la que el dominio del método pericial queda en un segundo o tercer plano.

De hecho, cuando se impone la idea de que la tecnología o los laboratorios son los depositarios de las respuestas, se allana el camino al intrusismo en Ciencias Forenses y, con él, a groseros errores de apreciación. Porque los resultados que ofrecen los aparatos hay que saber interpretarlos. Y todavía antes que eso, hay que saber cuándo y para qué se recurre a una técnica complementaria.

En la práctica médica se acepta que sea un médico quien indica e interpreta un estudio de resonancia magnética. Para el caso del trabajo en Ciencias Forenses la analogía no parecería estar tan clara.

No se trata de una disputa menor por nichos del mercado laboral, sino del reconocimiento y el respeto a las respectivas competencias de las profesiones y los saberes.

La Medicina Legal es una generalidad y su realización plena implica un trabajo interdisciplinario. A su vez, la interdisciplina presupone la existencia de las disciplinas, con sus respectivos cuerpos de conocimientos, habilidades y destrezas.

La necesidad de fortalecer las disciplinas y, a la vez, desarrollar el paradigma interdisciplinario no es contradictoria. Mejor dicho, es una contradicción en la acepción dialéctica del término. Es decir, es el camino para el salto en calidad del trabajo forense en Uruguay.

Montevideo, 27 de diciembre de 2013

Prof. Dr. Hugo Rodríguez Almada

Director